Guía completa: Cómo hacer kéfir de yogurt en casa paso a paso

El kéfir es una bebida fermentada, muy parecida al yogur líquido que se elabora con granos de kéfir y que se ha hecho muy popular sobre todo en Europa, Asia y América Latina.

En los últimos años, la conciencia sobre la importancia de la salud ha crecido a nivel global y, como resultado, la popularidad del kéfir ha experimentado un aumento significativo. Esto se debe a los numerosos beneficios para la salud que ofrece esta bebida.

Mejora la salud digestiva, refuerza el sistema inmunológico, pasando por ser una fuente de probióticos naturales que potencian la absorción de nutrientes y reducen la inflamación.

¿Qué es el kéfir de yogur?

El kéfir de yogurt es una bebida fermentada que se obtiene a través de un proceso de fermentación controlada de leche con la ayuda de «granos de kéfir».

Estos granos o nódulos, son pequeñas colonias de bacterias vivas y levaduras beneficiosas que interactúan para transformar la leche en una bebida probiótica rica en nutrientes. Esta leche es la que utilizaremos para preparar nuestro yogur de kéfir.

El resultado será una mezcla cremosa con un sabor ligeramente ácido pero con un perfil nutricional aún más impresionante que el del yogur.

Su alto contenido de vitaminas, minerales y proteínas lo convierte en una opción nutritiva que se ha disfrutado durante siglos en muchas culturas en todo el mundo.

Vamos con la receta paso a paso

Antes de sumergirnos en el proceso, vamos a reunir todos los ingredientes y equipamiento necesarios:

Ingredientes:

  • 1-2 cucharadas de granos de kéfir de leche
  • 1 litro de leche fresca (puede ser leche de vaca, cabra, o leche vegetal como la de almendra o coco)

Además necesitarás:

  • Un frasco de vidrio grande con tapa hermética
  • Un colador de malla fina
  • Un recipiente para recoger el líquido (suero de leche)
  • Una cuchara de plástico o madera (evita el metal, ya que puede reaccionar con el kéfir)
  • Una gasa o tela de queso (opcional)

Paso 1: Preparación de los granos de kéfir

Enjuaga los granos de kéfir con agua filtrada o leche a temperatura ambiente para eliminar cualquier residuo. No uses agua clorada, ya que puede dañar los granos.

✔ Los nódulos de kéfir se pueden reutilizar indefinidamente, lo que hace que sea una forma económica de disfrutar de kéfir de yogurt casero.

Paso 2: Mezcla la leche y el kéfir

Coloca los granos de kéfir en el frasco de vidrio. Vierte la leche sobre los granos hasta llenar el frasco dejando unos centímetros de espacio (aumentará un poco su volumen).

Paso 3: Proceso de fermentación

Tapa el frasco con una tapa hermética o una gasa sujeta con una banda elástica. Coloca el bote en un lugar cálido y oscuro, alejado de la luz solar directa. La temperatura ideal para fermentar kéfir de yogurt está entre 20-26°C. Deja que la mezcla fermente durante 24-48 horas.

El tiempo de fermentación depende de tus preferencias personales. Menos tiempo dará un kéfir más suave, mientras que más tiempo resultará en un kéfir más ácido y espeso.

Paso 4: Separa los granos del kéfir

Una vez que termine el tiempo de fermentación, es hora de separar los granos de kéfir de la leche.

Usa una cuchara de plástico o madera para revolver suavemente la mezcla, permitiendo que los granos suban a la superficie. Luego, cuela el kéfir a través de un colador forrado con un paño de queso o filtro de café hacia un recipiente limpio. Presiona suavemente los granos de kéfir para extraer cualquier líquido restante (con cuidado de no romperlos).

Paso 5: Segunda fermentación (totalmente opcional)

Si prefieres un kéfir más ácido y efervescente, puedes optar por una segunda fermentación, aunque no es necesario.

Transfiere el kéfir colado (quedará como un yogur líquido) a otra botella hermética y aquí le podemos añadir, si queremos más sabor, frutas o especias.

Cierra bien la botella y déjalo fermentar a temperatura ambiente durante otras 6-48 horas (según gustos). Esta fermentación adicional mejorará el sabor y la carbonatación del kéfir.

Recuerda que en esta segunda fermentación ya no utilizamos los granos de kéfir.

Paso 6: Almacenamiento

Una vez que haya concluido la fermentación (hayas hecho una o dos), refrigera el kéfir para que no siga fermentando.

Puedes hacerlo en el mismo frasco de la fermentación cerrado herméticamente para que mantenga su frescura y sabor.

Recuerda que el kéfir es una bebida viva que seguirá desarrollando su sabor con el tiempo, aunque al estar en frío lo hará a un ritmo más lento.

Lo ideal es consumirlo en un plazo de 7-10 días para disfrutar de todos sus beneficios y su sabor.

¿Y qué hacemos con los nódulos de kéfir que hemos colado?

Lo mejor de todo es seguir las indicaciones de nuestro proveedor de kéfir. Suelen venderlo con instrucciones detalladas de cómo conservarlo para cortos periodos de tiempo o más largos.

Aún así, te explicamos el proceso si vas a volver a utilizar los granos en menos de una semana.

Puedes hacer lo siguiente:

  1. Enjuaga los nódulos de kéfir con agua filtrada a temperatura ambiente para eliminar cualquier residuo de leche.
  2. Colócalos en un recipiente hermético (como un frasco de vidrio) y cúbrelos con leche.
  3. Guárdalos en el refrigerador a una temperatura de 4°C (aproximadamente 39°F).
  4. Cuando los vayas a volver a utilizar, vuelve a limpiarlos y no consumas esa leche. Repite el proceso para volver a prepararlo.

En conclusión

El kéfir de yogurt es una bomba de probióticos que no solo está delicioso, sino que también fortalecerá tu salud desde adentro.

Experimenta con diferentes tipos de leche, tiempos de fermentación y sabores para encontrar tu combinación perfecta.

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